Las PYMES pueden ahorrar tiempo y dinero con el Derecho Colaborativo

Ahorra tiempo y dinero con el Derecho Colaborativo

Cómo obtener un acuerdo con valor de cosa juzgada sin agotar la paciencia y el dinero en los largos litigios de los tribunales.

El Estado y los operadores jurídicos son conscientes de que existe otro modo de abordar de manera eficiente los conflictos sin acudir a los tribunales. Así, pueden servir a los intereses de sus clientes asistiendo y conduciendo la negociación desde el modelo de negociación colaborativa. Este modelo proporciona al asesor jurídico una herramienta valiosa para alentar a las partes a ir por el camino de la cooperación para solucionar los problemas satisfactoriamente.

El Derecho colaborativo surge con vocación de permanencia. Es el germen de una nueva manera de trabajar en la consecución de justicia mediante la mejor defensa de los intereses de las partes. El planteamiento de este objetivo pasa por analizar los conflictos desde el enfoque más adecuado y desde una perspectiva alejada del litigio y cercana al acuerdo. En todo caso, el derecho colaborativo puede no ser adecuado para todos los supuestos. El profesional debe sopesar todas las ventajas y riesgos en cada caso. Y deberá sopesar las expectativas que tiene el cliente. Es esencial tener en cuenta que el ejercicio del derecho colaborativo implica que el profesional no llevará el asunto en cuestión ante los tribunales. Y si las partes finalmente desean acudir a pleito se derivará dicho asunto a otro abogado.

Derecho Colaborativo y Mediación

El derecho colaborativo se ha relacionado, en ocasiones, con la media­ción, ya que presentan similitudes notables como la importancia del pro­tagonismo de las partes, la gestión del conflicto y su solución dialogada y consensuada, la voluntariedad del proceso, la confidencialidad y trans­parencia o la importancia de trabajar con técnicas asertivas de comunica­ción… Sin embargo, hay elementos definitorios que las diferencian. Así, puede decirse que el derecho colaborativo no requiere la neutralidad ni la imparcialidad que son prin­cipios generales en el ejercicio de la mediación.

Como recoge el Uniform Collaborative Law Rules and Uniform Collaborative Law Act (revisada en octubre de 2010), las partes están representadas por abogados (colla­borative lawyer) durante la negociación y son asesoradas por ellos. El abogado colaborativo trata de satisfacer los intereses de sus clientes y así negocia junto a ellos con la otra parte. Que a su vez, también puede estar asistida por otros profesionales.

Hablar de Derecho colaborativo es hacerlo de una negociación colabo­rativa estructurada entre cuatro o más personas. Así, las partes, que no son «contrarios», intervienen en el proceso como protagonistas asistidas por profesionales expertos en las técnicas de los siste­mas de A.D.R. (Negociación, mediación y conciliación). Los abogados colaborativos buscan satisfacer el interés de las partes (ambas). Se basan en estrategias de «ganar-ganar», en las que se pretende que aquéllas sal­gan satisfechas compartiendo el beneficio. En definitiva, los profesionales colaboran para facilitar acuerdos provechosos para todos sus clientes, pero las partes también participan activamente. Y mantienen, en todo momento, el control de las decisiones sobre la posibilidad o no de acuerdo.

¿Por qué es importante el Derecho Colaborativo?

En la coyuntura actual de crisis económica, el colapso del sistema tradicional de Justicia y el notable incumplimiento de las sentencias que se da en el sistema español, evidencia de que la resolución judicial no satisface en la mayoría de los casos los intereses de las partes. Precisamente, la especializa­ción de profesionales en la búsqueda de los métodos más adecuados para resolver las disputas hace que el derecho colaborativo se convierta en una alternativa práctica y real para que quienes planteen sus pretensiones no se levanten de la mesa de sus asesores.

Sin embargo, más allá de lo pun­tual del análisis económico, debe advertirse que el acceso a la justicia no sólo se logra a través de los tribunales, sino que puede obtenerse también consiguiendo extrajudicialmente una solución satisfactoria y eficiente a los problemas planteados. En este sentido, el Derecho Colaborativo, como un método extrajudicial de solución de disputas, es asimismo una puerta de acceso a la justicia al permitir a las partes encontrar una solución adecuada y eficaz para la satisfacción de sus intereses.

Protocolos Internacionales

La organización de los profesionales del Derecho Colaborativo se suele disponer siguiendo los estándares y protocolos de la IACP (International Academy of Collabora­tive Professionals) para lograr que los intereses de las partes encuentren la adecuada respuesta en un acuerdo que, en la mayor parte de los casos, resulta cumplido de manera espontánea al asumirse por convicción.

Los abogados (y en www.abogadosenmediacion.es somos especialistas) son los profesionales que primero van a tener contacto y trato con las partes que exponen sus pretensiones. Sin embargo, por definición, el Derecho Colaborativo implica cooperar de manera interdisciplinar o transversal para canalizar el conflicto y atender las necesidades de los clientes. Esta tarea requiere abogados con conocimientos de técnicas colaborativas. Además de otros profesionales que den apoyo neutral a lo largo de la negociación con opiniones técnicas, informes, dictámenes… Se trata de una negociación, para construir soluciones eficaces y a la medida, sirviéndose del equipo que configuran clientes, abogados y profesionales de sus campos: arquitectos, peritos, auditores, etc..

Es en EE.UU. y Reino Unido donde han experimentado las bondades del Collaborative Law desde los ’90s y han testado su eficiencia económica y su eficacia práctica. Estamos de acuerdo con la afirmación de que el derecho colaborativo es una innovación social en el ámbito de la justicia, posible y efectiva. Y además, puede favorecer la pacificación de las relaciones sociales.

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